El campo de la arquitectura y el urbanismo en América Latina enfrenta hoy problemas críticos que trascienden lo estrictamente disciplinar y se articulan con debates más amplios sobre justicia social, sostenibilidad ambiental y derecho a la ciudad. Uruguay no es ajeno a estas tensiones: la persistencia de un déficit habitacional estructural, la expansión desigual de la mancha urbana, la fragmentación de las infraestructuras colectivas, el peso creciente de lógicas extractivas en el territorio y los efectos del cambio climático plantean escenarios complejos para la producción y gestión de ciudad. En este marco, mi trabajo busca articular investigación académica, docencia universitaria, extensión social y práctica profesional en torno a un conjunto de problemas que considero centrales: la relación entre vivienda y forma urbana, las políticas públicas de ordenamiento territorial, y las formas de producción colectiva del hábitat.
Desde la investigación, he procurado revisar críticamente los procesos históricos que marcaron la urbanización uruguaya de mediados del siglo XX, en particular el Plan Director de Montevideo (1956) y sus Unidades Vecinales. Este dispositivo urbano-habitacional constituye una clave de lectura para comprender la tensión entre la planificación científica, las aspiraciones de modernización social y los límites de implementación en contextos periféricos. Mi tesis de maestría profundiza en esta dimensión, proponiendo entender a las Unidades Vecinales como parte de una ?política de habitación urbana? que buscó remodelar la ciudad desde el cruce entre arquitectura, urbanismo y política social. Esta indagación no es puramente historiográfica: ilumina debates contemporáneos sobre la escala adecuada de intervención en la vivienda social, la integración de equipamientos colectivos y la necesidad de modelos urbanos que combinen densidad con proximidad.
El estudio de los grandes conjuntos habitacionales, en tanto genealogía y devenir, ha sido otro eje central. A través del proyecto de investigación Tramas Fragmentadas (CSIC?IM?Udelar), abordamos los orígenes, transformaciones y futuros posibles de los complejos de vivienda construidos en Montevideo desde los años sesenta. Allí se cruzan preguntas sobre políticas de vivienda, infraestructura urbana, deterioro edilicio, prácticas cotidianas y memoria colectiva. Estos conjuntos concentran algunos de los problemas más agudos de nuestras ciudades: estigmatización social, obsolescencia técnica, falta de mantenimiento, pero también reservas de capital social, redes de vecindad y potencialidades de renovación. Entenderlos como patrimonio vivo y como laboratorio de políticas urbanas es fundamental para pensar estrategias de rehabilitación e integración territorial.
Al mismo tiempo, he trabajado en equipos que vinculan investigación con extensión universitaria y acción social. Experiencias como Memoria, Identidad y Territorio en Villa García o Imaginá Ciudad Vieja ponen en primer plano el papel de la universidad pública en procesos de co-diseño, participación barrial y construcción colectiva de conocimiento. Estas prácticas dialogan con los problemas de gobernanza urbana y con la urgencia de abrir espacios de deliberación ciudadana en contextos de planificación y renovación urbana. De este modo, los proyectos no se limitan a la producción académica sino que buscan tener incidencia en políticas locales y en la vida cotidiana de los territorios.
En paralelo, mi trayectoria docente en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo ha estado centrada en la enseñanza de proyectos arquitectónicos y urbanos, con especial atención a los vínculos entre vivienda, territorio y tecnologías digitales. Cursos como Arquitecturas Digitales, Transversal Vivienda y los talleres de viaje académico (RESET y REC) me han permitido explorar con estudiantes metodologías de proyecto que combinan tradición crítica con herramientas contemporáneas de representación, modelado y análisis urbano. La docencia no es solo transmisión de contenidos, sino también un modo de producir colectivamente hipótesis y ensayos proyectuales frente a los problemas reales del territorio. En este sentido, los ejercicios didácticos se convierten en micro-laboratorios para pensar desde el aula los desafíos del hábitat en Uruguay y la región.
La producción bibliográfica y técnica que he desarrollado responde también a estas preocupaciones. Libros colectivos como Casas Comunes o Dioramas. 300 años de Montevideo en 12 fragmentos articulan investigación histórica, reflexión proyectual y divulgación pública. Los artículos y ponencias presentados en congresos internacionales (como el CIVISS, el SIIU o Criticall) permiten situar los casos uruguayos en un diálogo comparativo con procesos latinoamericanos y globales. Y los proyectos técnicos ?desde intervenciones barriales hasta concursos urbanos y colaboraciones con estudios internacionales? me han permitido poner a prueba, en la práctica profesional, los conocimientos adquiridos en la investigación y la docencia.
En un plano más amplio, considero que mi trabajo busca inscribirse en un cambio de paradigma que va del enfoque ?viviendista?, centrado en la unidad habitacional aislada, hacia una concepción integral basada en el derecho a la ciudad y la producción colectiva de hábitat. Esto implica pensar la vivienda no solo como techo, sino como parte de un entramado de infraestructuras, espacios públicos, servicios y redes sociales. En un contexto donde la financiarización del suelo urbano, la presión de los modelos extractivos y las desigualdades territoriales marcan las dinámicas de nuestras ciudades, la arquitectura y el urbanismo deben reconfigurarse como campos críticos y comprometidos con la equidad.
Finalmente, la significación de mi trabajo reside en tender puentes: entre historia y presente, entre teoría y práctica, entre universidad y sociedad. Investigar las formas urbanas heredadas permite comprender los problemas actuales; enseñar proyectos con un enfoque crítico forma profesionales sensibles a los desafíos sociales; extender la acción universitaria a los territorios genera vínculos de confianza y aprendizaje mutuo; producir conocimiento en colaboración con colegas y comunidades abre caminos para incidir en las políticas públicas. En conjunto, estas líneas de trabajo contribuyen a enfrentar los principales problemas de nuestra área: el acceso justo a la vivienda, la integración urbana, la sostenibilidad de los territorios y la construcción de ciudades más democráticas.